jueves, 23 de mayo de 2024

 El 25 de febrero quería que muriese mi papá. 

Papá murió hace un mes, o dos, no sé. Tuve que verlo, cuidarlo, gestionar sus últimos días. 

Mis hermanos son igual a ellos o peores: son jóvenes y respiran. 

Estudiar, comer, viajar, trabajar, despertar, dormir. 

Toda actividad resultó ser más relajante a como eran hace un mes. 

El dinero hace a la tranquilidad. 

Ampliaré. 

domingo, 25 de febrero de 2024

 Actualización inecesaria. 

Siempre le encontré un leve ruido al silencio pleno, ese que se cuela cuando dejo de tipear el teclado de la computadora; como un silencio agudo, un leve ruido lejano. 

La vida es esto, parece. Trabajar, pequeños vínculos, viajar y nada más. No hay propósito, se sabe, y eso no me abruma. 

Perdí una amistad de muchos años y no me duele. Solo me duele el hecho de que nada volverá a ser lo mismo. A partir de ese momento entendí que todo es tan líquido, tan escurridizo. Todo es arena. Molesta y no se ve. Desaparece de las manos. 

Han pasado pocas cosas estos años pero algunas interesantes. Conocí Europa y viajé en avión, obviamente. El trabajo ya es local y renuncié a mi empleo más antiguo que tuve, sin miedo de quién o cómo se cubrirá mi medicación. 

Quiero que muera papá e irme a vivir lejos. Desaparecer de mi ciudad como arena en las manos. 

El amor nunca jamás volvió. 

La vida es esto.