martes, 11 de octubre de 2016
Fresca y elegante susurraba entre mis oídos mientras yo esperaba que algo cayera sobre ella, como aquellos pianos de película en plena mudanza. No voy a matarla, no es mi alma la que pide saciar la venganza, son todos aquellos hombres que sostienen las guadañas de mi desconfianza mientras el otro alboroto tonto irrumpe en la sala. La venganza volverá y yo no voy a estar para atenderla. Me aterra el inminente verano, las hormigas atacando mi mesada, el festejo obligatorio, la sonrisa falsa. El golpe repetitivo de la cama de mi vecina contra la pared. Y los ladridos de Candela, Y de Luisa, y de los hombres y mujeres que bordean la calle, en búsqueda de lo ajeno. Me arrancaré las amígdalas, y te haré un collar de carne para que cuelgue sobre tu pecho frío y eterno para que me recuerdes, como lo estás logrando en este momento.. Nacerá una luna sobre tu espalda blanca y crecerá, crecerá y crecerá hasta taparte toda mientras chorrean caniches de tus mejillas. Aroma de albahaca y nuez. De romero y sándalo. De maderas ahumadas y de lluvia rencorosa. Me visto y me voy.
50 verbos
Amaba amando queriendo soñar. Perdió queriendo intentando engañar. Aposté, creí y sufrí. Olvidé. Supe perdonar, propuso volver, intentó cautivar. Ha querido comenzar, recapacité. Elegí perdonar. Eligió olvidar. Elegimos comenzar. Dudé. –¿arriesgás?- pregunté. -¿Dudás?- preguntó. Habría intentado contestar suponiendo querer. Callé. Sentí, pensé responder. Solté queriendo, dejé amando. Olvidé pensando. Desaparecí huyendo, dejando, abandonando.
solo
Nunca fuimos a bailar, ni salimos, ni nada. A mi no me gusta bailar, siempre trabajé de noche así que la poca noche libre derecho a dormir. Solo.
La pasamos muy bien y así seguimos un tiempo. Nuestros diálogos nunca se profundizaban pero se sentía en las charlas cierto halo de plena confianza.
Nos entendíamos, las palabras sobraban. Reinaba el espíritu de camaradería y ese estado de complicidad que nace cuando estás dentro del cuerpo de otra persona. Con él, salíamos a reuniones y tal vez no hablábamos en toda la noche, pero nos bastaba con mirarnos de una punta a punta del boliche o de la fiesta, para saber que estábamos juntos.
Después la vida nos llevó por diferentes caminos. No sorprenden las noches como estas, las del recuerdo del que hubiese sido si. La de la angustia acelerada, aquellas noches Porteñas de verano, el deseo de saber del otro. Ojala sea feliz!
actualización 27 9 2025_ ¿quién era? no me acuerdo
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