Nunca fuimos a bailar, ni salimos, ni nada. A mi no me gusta bailar, siempre trabajé de noche así que la poca noche libre derecho a dormir. Solo.
La pasamos muy bien y así seguimos un tiempo. Nuestros diálogos nunca se profundizaban pero se sentía en las charlas cierto halo de plena confianza.
Nos entendíamos, las palabras sobraban. Reinaba el espíritu de camaradería y ese estado de complicidad que nace cuando estás dentro del cuerpo de otra persona. Con él, salíamos a reuniones y tal vez no hablábamos en toda la noche, pero nos bastaba con mirarnos de una punta a punta del boliche o de la fiesta, para saber que estábamos juntos.
Después la vida nos llevó por diferentes caminos. No sorprenden las noches como estas, las del recuerdo del que hubiese sido si. La de la angustia acelerada, aquellas noches Porteñas de verano, el deseo de saber del otro. Ojala sea feliz!
actualización 27 9 2025_ ¿quién era? no me acuerdo
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